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Entrada del 20/08/2010

Vacaciones en el fin del mundo


Lo admitimos, hoy en día lo que los centroeuropeos entienden por fin del mundo es más bien Nueva Zelanda. Pero no siempre fue así. Hasta el siglo XV la escarpada costa del Algarve portugués era considerada como el límite de nuestra civilización. El Algarve con sus acantilados, calas de ensueño y pintorescos bosques de pinos despliega todo su esplendor en unos 230 km de costa. Lo que una vez fuera lugar de partida de osados marineros que exploraban el mundo para su nación Portugal, de gran tradición marinera, es hoy uno de los destinos de vacaciones preferidos para veraneantes de toda Europa. Aquí encuentran tanto bañistas como surfistas o amantes de otros deportes un verdadero paraíso, no sólo durante el verano.

En atraveo puede elegir entre más de 550 casas y apartamentos de vacaciones repartidos entre los escasos 5000 km² de la región, comunicando así los lugares de interés de la misma.

A lo largo de la costa

Comencemos nuestro viaje en el corazón del Algarve, Faro, la capital del distrito. Su aeropuerto internacional consagró a esta ciudad de 40.000 habitantes como punto de partida para excursiones a la costa o al interior de Portugal. Pero además, Faro también tiene muchas cosas que ofrecer. Esta ciudad portuaria cautiva tanto a turistas como a sus habitantes con sus edificios artísticos cuyas fachadas se protegen de la sal marina gracias a vistosos azulejos. Los mercadillos son toda una atracción y en Faro tiene lugar el segundo domingo de cada mes. Aquí se pueden adquirir como recuerdo trabajos artesanales de madera, cerámica y tela. A quien le guste lo marítimo encontrará, en las proximidades, la ostentosa exposición del Museo Marítimo donde podrá deleitarse con galeones históricos e impresionantes barcos de guerra equipados con cañones.

Algarve rocoso con sus pintorescas calas
Algarve rocoso con sus pintorescas calas

Dejamos atrás Faro y continuamos en dirección oeste a lo largo del Algarve rocoso. Pasando por calas idílicas, donde la mayoría muestra la bandera azul obtenida por la excelente calidad del agua y de la playa, llegamos en apenas media hora de coche al puerto de yates de Vilamoura. Los viajeros pueden elegir aquí entre 28 casas de vacaciones de diferentes tamaños. Los amantes de la noche se encontrarán rápidamente cómodos en Albufeira, a unos 20 km más al oeste, con sus concurridas callejuelas del casco antiguo. Los restaurantes ofrecen hasta bien entrada la noche exquisitos placeres para el paladar de su cocina regional. El paladar fino no debe dejar de probar las almejas al ajillo, una de las muchas delicias que más adelante describiremos con detalle. La diversión, también pasada la medianoche, la proporcionan las diferentes cafeterías y bares de copas del centro de Albufeira. Pero quien desee despedir la velada de forma romántica y tranquila puede disfrutar de la puesta de sol en la terraza de su casa de vacaciones

Vista hacia el interior
Vista hacia el interior

El impresionante paisaje de rocas y acantilados se puede contemplar en Lagos, por ejemplo, desde la terraza de este complejo de vacaciones. El Atlántico estará a sus pies. Una imagen completamente diferente es la que ofrece la Serra de Monchique, una cordillera que se levanta justo detrás del litoral costero. En días despejados se puede contemplar desde el Pico da Foia, el pico más alto, una vista panorámica hasta Sagres, situado a orillas del mar. En la villa termal de Caldas de Monchique, formada por el macizo montañoso de origen volcánico, se encuentra a pocos kilómetros del Parque Natural de la Costa Vicentina donde se pueden admirar desde muy cerca hasta 100 especies de flora y 30 especies diferentes de aves. Desde aquí se puede explorar con la bicicleta de montaña el impresionante paisaje.

Madroño
Madroño

Una región – dos delicias

La influencia de antiguas colonias está en el Algarve omnipresente. El pescado fresco y el marisco dominan la oferta culinaria de los restaurantes a orillas del Atlántico. En el interior acolinado experimentamos una cocina totalmente diferente. Aquí uno es mimado con exquisitos corderos y carne de caza. Y para acompañar, nada mejor que un vino de Oporto cuya uva madura en una región con denominación de origen del norte de Portugal y que frecuentemente se ofrece como aperitivo también en el Algarve. Otra especialidad a destacar es el Medronho, licor regional que se obtiene de la maceración de madroños en aguardiente. El que por el contrario esté pensando en cocina regional, encontrará lo que busca en Sagres. Allí en el Cabo de San Vicente, el punto más al suroeste de Europa, encontrará un quiosco de salchichas llamado „letzte Bratwurst vor Amerika“ (última bratwurst antes de América) donde podrá degustar la salchicha típica de Núremberg.

Cabo de San Vicente
Cabo de San Vicente

El Algarve – Sinónimo de sol y playa

También fuera de la temporada alta (de junio a septiembre) está la costa del Algarve muy concurrida. Con casi 300 días soleados al año esta región ofrece también en otoño unas condiciones perfectas para unas vacaciones en la playa. Con una temperatura del agua de unos 20 grados, uno puede bañarse plácidamente en las aguas color turquesa también en octubre. Esto también saben apreciarlo los surfistas quienes disfrutan de la buena calidad de las olas en las calas y a los que se puede observar cabalgando de forma espectacular las olas hasta bien entrado octubre.

Una diversión para toda la familia la encontrará en Aquashow, un acuario marino y parque acuático en Quarteira. Los niños podrán aquí conocer a los habitantes del mar o probar bajo supervisión los nuevos toboganes, mientras los padres se relajan en la zona wellness.

Déjese contagiar por la „Paciência“, la serenidad y paciencia portuguesas, y disfrute de sus vacaciones „en el fin del mundo“.